Intelecto y Físico Llegan al Límite
Carola Oyarzún
La visita del "Cirque O" hace cuatro años, con parte
de la compañía que actualmente forma "Que - Cir - Que",
fue, sin duda, un suceso. La noción convencional de circo quedaba
atrás, dejando en claro que los tiempos requerían una revisión
de los elementos, de esta antigua y popular forma artística.
"Cirque O" dio a conocer un nuevo camino donde las acrobacias,
payasos y malabarismos, tenían un sentido muy diferente, más
bien nos acercaban a la fuerza de un espectáculo brutal de guerreros
primitivos y feroces, cuyo impacto fue enorme.
La continuidad de eate trabajo en manos de Emmanuelle Jaqueline, Hyacinthe
Reisch y Jean-Paul Lefeuvre, los tres integrantes de "Que - Cir -
Que", ha derivado en un complejo conjunto de proposiciones físico-intelectuales
que conforman una presentación inclasificable en su estilo y efecto,
que compromete el pensamiento analítico el espectador, que debe
balancear el desconcierto, el asombro y la extrañeza.
Tal como su nombre "Que - Cir - Que" indica - separación
y recomposición de las palabras - , cada cuadro presentado es una
suerte de quiebre y de construcción del movimento, el ritmo, el
espacio y el tiempo. Cada proeza parece ser un estudio exhaustivo de la
capacidad física, de la elasticidad del cuerpoy de las posibilidades de interrupción y
sustitución de un movimiento por otro, un cambio permanente y por
lo tanto, también, una sorpresa tras otra.
Dentro de este esquema, predomina la situación límite
de la acrobacia como impulso movilizador del espectáculo. Sea la
bicicleta, la cuerda, el trapecio o la rueda, estamos siempre ante ejercicios
extremos que buscan una relación total entre el artista y el objeto.
La bicicleta se vuelve múltiple, se la toma, se la deja y se la
usa de las más inusitadas formas; pareciera, por momentos, que se
transforma de cuerpo rígido a uno vital y expresivo, pasando de
la armonía al caos.
Otro rasgo que acompaña la actividad de estos artistas es el comentario
de sus ejercicios a través de la contradícción, la
musica, el congelamiento, el cambio y el detener la acción arbitrariamente.
Todo esto lo hacen proyectando y reafirmando su personalidad por una parte,
y por la otra, como un claro desafío a las expectativas del público.
Cada artista tiene su sello y especialidad. Emmanuelle Jaqueline es la
trapecista cuyo número de vuelo y aterrizaje es uno de los momentos
más sutiles, por las variadas ovaciones producidas a través
del ritmo de sus vueltas y gestos. Hyacinthe Reisch es el acróbata
de la rueda, un verdadero "domador", enemigo y parte de ésta,
capaz de crear una simbiosis arrolladora. Jean-Paul Leveufre, es el centro
de la presentación, un eximio gimnasta, equilibrista y acróbata,
y acapara la máxima atención por el despliegue físico
y la intensidad límite de sus hazañas con la bicicleta, las
cuerdas y el trapecio.
No obstante la admiración que muchas de las proezas de "Que
- Cir - Que" producen, hay en este espectáculo una distancia
insuperable. Es la lejanía provocada por el juego de ruptura permanente,
que si bien obedece a la intención de los artistas, termina creando
una participación excesivamente cerebral del espectador, que requiere
de un tiempo de decantación personal y colectivo.
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